
Porlamar, Estado. Nueva Esparta
07 de febrero de 1927 al 11 de mayo de 2013

En julio de 1950, Omar Carreño (Porlamar, Venezuela,
1927-Caracas, 2013) parte desde La Guaira en lo que será su primer viaje a
París. Dos años antes había comenzado sus estudios en la Escuela de Artes
Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas. Este año de 1948 es de singular
importancia para Occidente debido a los sucesos que tienen lugar en el ámbito
de lo político, lo cultural y lo específicamente artístico.
Es posible citar dos eventos que por su respectivo carácter
general y particular pueden testimoniar los giros que se suscitaban en ese
tiempo. El inicio formal de la reconstrucción de Europa luego de la Segunda
Guerra Mundial y la firma en París del primer manifiesto del Salón des Réalités
Nouvelles resultan útiles para tener una clara conciencia de lo social como un
espacio que se pensaba imprescindible para la restauración y creación de nuevas
realidades.
Es probable que el Salón des Réalités Nouvelles, que a
través de la abstracción y de novedosas técnicas de producción artística
propugnaba romper con el orden de las apariencias exteriores, no tuviera en su
momento una gran repercusión en el contexto venezolano; y que el Plan Marshall
no dejara de ser contemplado como un suceso que difícilmente afectaría el
ámbito inmediato de nuestras circunstancias nacionales. Sin embargo, otro tipo
de cambios también dieron cuenta de distintas realidades que luchaban por
surgir en el país en 1948.
En febrero, Rómulo Gallegos asume la presidencia de la
república en las primeras elecciones con participación universal de electores
que cívicamente hacían su apuesta por el fin del militarismo. Como celebración
es promovido el Festival de Danza y Canciones Populares de Venezuela,
organizado por Juan Liscano junto con Abel Vallmitjana.
En ese mismo contexto, en el Museo de Bellas Artes se
presenta una significativa exhibición de pintura moderna con muestras de la
contemporaneidad artística panamericana. Estos dos hechos ya anuncian la
naturaleza bifronte, entre lo local y lo universal, que marcará el rumbo de
nuestro acontecer cultural durante el fin de los cuarenta y toda la década del
cincuenta. En efecto, para este año, Mateo Manaure, desde París, hace
declaraciones en la prensa en las que se proclama pintor abstracto y en contra
de la pintura “nacional”. En este sentido, destaca la exposición de José Mimó
Mena y el grupo argentino Concreto-Invención en el Taller Libre de Arte
(también instituido este año), que constituye la primera de arte abstracto
entre nosotros.
Esta incompleta lista de sucesos que afectan los días en que
Omar Carreño llega a la Escuela de Artes Plásticas de Caracas, ofrece una
rápida visión del estimulante ambiente en que se iniciaban los jóvenes
estudiantes, y que dos años más tarde, en el caso particular de nuestro
artista, lo conduciría ya desde Caracas a explorar el lenguaje de abstracción.
Las transformaciones que ocurrían en el mundo, tanto en lo social como lo
cultural y científico, proponían una respuesta, y así, en mirada retrospectiva,
Carreño llegó a afirmar:
Empezando los años cincuenta renace el acercamiento hacia la
física y la ciencia en general. […] No se trata de hacer un arte ‘científico’
sino de tomar todo lo que la ciencia y la tecnología actuales puedan
proporcionarle a esa fuente de conocimiento mucho más compleja como es el arte
para ayudarlo en su desarrollo […].
Esa visión compleja, aunque tal vez incipiente, era general
en muchos de estos artistas, y en el contexto local hubo de contrastar, por
ejemplo, con la exhibición de principios de 1950 en el Museo de Bellas Artes de
Caracas, titulada “De Manet a nuestros días”. Se pudiera comentar esta muestra
como un intento por establecer un puente con la contemporaneidad a partir del
impresionismo, una elipsis temporal que de seguro molestó a los jóvenes
venezolanos residentes en París, muchos de ellos ya constituidos como Los
Disidentes.
La exposición, así como el resto de la institucionalidad
artística nacional, fue el destino de los ataques de la revista del grupo que
se editó en marzo. Simultáneamente, parte del alumnado de la Escuela de Artes
Plásticas y Artes Aplicadas desata un conflicto contra su director, protestando
la calidad y contenidos de la enseñanza. Omar Carreño formaba parte de ese
colectivo que un mes más tarde decide retirarse de la Escuela. A las pocas
semanas, sus obras se reunían en el Ateneo de Caracas bajo el incitante título
de “Exposición de los alumnos que abandonaron la Escuela de Artes Plásticas”.
En esta época Carreño se encuentra muy cercano al imaginario
precolombino que cobraba auge y que permitía a él y a varios de sus
contemporáneos elaborar un arte de vanguardia arraigado en la interpretación
plástica de los valores propios del continente latinoamericano. Un comentario
de Oswaldo Vigas resulta explicativo al respecto:
Artista en plena evolución, de quien puede esperarse todo...
dotado de una gran sensibilidad, y un amplio sentido de la composición y la
armonía, trata de incorporar en algunas de sus últimas obras un antiguo
elemento de inspiración a la plástica nacional: la figura precolombina que a
través de sus cuadros (sin caer en el mal entendido criollismo indigenista),
cobra un nuevo sentido; más universal, y por ello, más cónsono con los nuevos
conceptos artísticos.
Justamente, en octubre, en el segundo número de la revista
Taller (órgano difusor del Taller Libre de Arte), que se dejaba influir por los
testimonios primigenios de nuestra cultura, se reproduce un cuadro del artista
que en medio de ciertos rasgos antropomórficos deja ver el propósito abstracto
de su pintura. El hombre del sombrero es un ejemplo de los extremos
referenciales de la figura, cuando su autor ya se halla en la búsqueda de la
autonomía expresiva de la línea, el plano y el color. Esa preocupación se
aprecia claramente resuelta en el óleo Tres tiempos realizado en París. Allí,
la ausencia del antecedente figurativo permite una organización independiente
que favorece la idea de una estructura armónica y al mismo tiempo dinámica, en
el sentido del grácil desplazamiento de la línea sugerido por su reiteración en
el plano.
La asunción total de la abstracción en Carreño ocurre luego
de su viaje a París, a mediados de 1950, cuando ya Los Disidentes se encuentran
padeciendo su propia crisis interna. Se incorpora a las actividades del grupo y
su nombre aparece en el último numero de la revista homónima. Si bien su
filiación a Los Disidentes pudiera comentarse desde el punto de vista de sus
comunes deseos de ruptura con el estado del arte en Venezuela, es posible verla
también en el espíritu integrador que sostenía la revista, donde además
participaban escritores, filósofos, arquitectos y músicos, entre otros;
cónclave multidisciplinario que habría de ser afín a los sentimientos del
artista y que explorará en los colectivos que él mismo organizará en los años
por venir.
26 de julio de 2012
Fuente Ernesto Guevara

"Su grandeza en cuanto a la Ciudad Universitaria es:
haber dado a los estudiantes venezolanos un marco orgánico a su altura de
universitarios. Y lo ha dado en forma ejemplar. Por eso, gracias a Villanueva
la arquitectura venezolana puede codearse honrosamente con las mejores del
mundo.
El mejor "testimonio" de la grandeza de Villanueva
es la misma Ciudad Universitaria, la cual merece ser respetada
conservándola".
Caracas,11 de abril, 2000.

Pintor y escultor. Hijo del orfebre Daniel Carreño y de
Antonia María Rodríguez.
Entre 1948 y 1950 estudió en la Escuela de Artes
Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas. En este período su obra tiene como
referencia la pintura precolombina y la figuración geométrica.
En 1950, ya en
París, formó parte del grupo "Los Disidentes" y colaboró en las
actividades del Taller Libre de Arte de Caracas. Carreño se adhirió a las
tendencias abstraccionistas de la época. Tempranamente comienza a realizar sus primeros
relieves transformables por el espectador mediante un sistema de bisagras;
Pierre Descargues los llamó Polípticos y Carreño los presentó en la Galería
Arnaud en 1952, año y medio antes que Agam presentara obras con propuestas
parecidas en la Galería Craven, en 1953. Uno de estos polípticos fue
reproducido en el catálogo del VI Salón des Realités Nouvelles (París, 1951).
Realiza estudios de grabado en la Escuela Superior de Bellas Artes y en la
Escuela del Louvre.
En 1952 participó en la Primera muestra internacional de
arte abstracto, en la Galería Cuatro Muros de Caracas. Ese mismo año expuso
junto a Edgar Negret en la colectiva Grupo Divergencias: 13 pintores, 4
escultores (Galería du Babylone, París). Al año siguiente publica "Idées
de l'artiste" (Cimaise, 4-5, París, julio 1953), texto que será llamado
premanifiesto en el artículo del Diablo Cojuelo (Antonio Muiño) titulado
"El Expansionismo, último 'ismo' inventado en París por Omar Carreño,
pintor abstracto" (El Nacional, 31 de diciembre, 1953).
En 1953 realiza
esculturas-poemas y sus primeros Ojos de Buey (tableaux-objets), algunos de
ellos transformables. Como único latinoamericano participa en la exposición La
síntesis de las artes, en el IX Congreso del CIAM, organizado por Le Corbusier,
en Aix-en-Provence. En1955 regresa a Venezuela y realiza las primeras
esculturas en metal y pintura con laca. Ese mismo año concluye una escultura
abstracta en hierro y cobre para el hall de entrada del Hotel El Conde, en
Caracas. Director Artístico de la revista Integral de Caracas (1956-1958), ha
colaborado igualmente en las revistas Cimaise de París; Nuestro Tiempo de
Buenos Aires; Cruz del Sur de Caracas y Arte y Sociedad de Roma.
En 1956
convoca las primeras reuniones para la formación del Movimiento Expansionista,
las cuales prosperan al año siguiente, y escribe "Limite y expansión del
espacio" (Integral, 4, Caracas, junio 1956). En el Salón Oficial Anual de
Arte Venezolano de 1957, recibe el Premio Puebla de Bolívar, por su escultura
en hierro Estable N.° 1, primera escultura abstracta premiada en Venezuela. Ese
mismo año ejecuta una escultura móvil de hierro de diez metros de alto, para la
Plaza Municipal de Pariata; las aspas de la estructura giraban impulsadas por
el viento. Realiza la Policromía de la Facultad de Odontología en la Ciudad
Universitaria de Caracas, por encargo del arquitecto Carlos Raúl Villanueva
dentro de su proyecto "Síntesis de las Artes Mayores". En 1958 fue
nombrado Comisario por Venezuela y jurado del Gran Premio en la Bienal Internacional
de Venecia. Escribe "Arte y técnica de expresión", texto fundamental
para comprender su obra (El Nacional, 28 de enero de 1960).
Entre 1960 hasta
1963 se radica en París, recibe clases de René Huyghe en La Sorbona y de Pierre
Francastel en la Escuela del Louvre (Historia del Arte y Museología). A partir
de este momento aborda el Informalismo Abstracto, etapa en la que tendrá
reminiscencias de fondos marinos y que concluirá a finales de 1965. En 1962
participa con obras informalistas en la Exposición Latinoamericana del Museo de
Arte Moderno de París, obras que adquieren el escritor Romain Gary y la actriz
Jean Seberg. En 1965 viaja a Roma, concluyendo su etapa informal con la llamada
serie de las Tintas Únicas, e inicia sus estudios de conservación y restauración
de bienes culturales en el Centro Internacional para la Conservación y
Restauración de Bienes Culturales (ICCROM) de la UNESCO.
En 1966 regresa a la
abstracción geométrica y realiza transformables con cubos. En esa oportunidad
Luigi Paolo Finizio en el catálogo de la muestra afirmaba: "Si
consideramos las fechas en las cuales estas obras fueron realizadas, no podemos
dejar de reconocer a Carreño el haberse anticipado plenamente a ciertas
corrientes sobre la interacción del SIGNO". Publica en francés el Primer
Manifiesto Expansionista, al inaugurarse en la Galería Fiamma Vigo (Roma, 1966)
una exposición individual. A finales de 1966, regresa a Venezuela, ingresando
al cuerpo docente de la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas (1967-1979).
Comienza a promover sus ideas del expansionismo en conferencias y exposiciones.
En 1967 tuvo lugar la Primera Exposición Expansionista en el Museo de Bellas
Artes de Caracas y publica en el catálogo-afiche una versión abreviada del
Primer Manifiesto Expansionista entre cuyos puntos estaban la ruptura total con
la pintura de dimensiones reales, creación de obras no figurativas
transformables, intervención activa del espectador en la transformación de la
obra y el empleo de nuevos materiales. Carreño mismo trabaja en obras
transformables por cubos, reflejos sobre metal, proyecciones virtuales
transformables por varios espectadores y termina incorporando elementos
tecnológicos como luz artificial y micromotores. Su Segundo Manifiesto
Expansionista, aparece en el catálogo-afiche de la segunda exposición del Grupo
Expansionista (Luz y Transformación, 1967) en el Ateneo de Caracas. En esa
misma época se inicia su serie de Cajas Luminosas Transformables, una de las
cuales expone en el Salón Oficial Anual de Arte Venezolano en 1968 (actualmente
en la colección FGAN). Publica el Tercer Manifiesto Expansionista en francés
con motivo de su exposición en la Galería Número (Venecia) visitada por Frank
Popper, quien incluye el nombre de Carreño en la segunda edición de su libro
L'art cinétique (París, Gauthier-Villars, 1970). Una de sus cajas luminosas
entra en la colección del Museo de Macerata, Italia. Realiza in situ las obras
destinadas a su participación en el Pabellón de Venezuela de la XXXVI Bienal
Internacional de Venecia (1972); la obra de la sala principal fue un mural de
luces transformables y envolventes de 23 metros de largo. Ese año recibe el
Premio Nacional de Artes Plásticas. Alfredo Boulton al referirse a su trabajo
expresó:
"Su obra [...] tomó un nuevo rumbo y entró de pleno en una etapa
cinética en que se valió de nuevos y exóticos instrumentos a la manera de
utensilios plásticos. Se le vio emplear entonces extraños mecanismos
eléctricos, materiales de refracción lumínica, tiras de hojas transparentes,
luz de neón como elemento de color; accesorios éstos que no había manejado con
anterioridad. El propósito del artista consistía en dar movilidad a un juego
cromático, accionando en forma de movimiento constante y transformable, que
cambiara el cuerpo de la composición y el diseño de las formas, para llegar a
realizar una imagen mutable, en constante giro, que alterase, variara y se
modificara, construyendo nuevas situaciones y nuevas tonalidades, a medida que
la gestión cinética iba en curso, impulsada por el giro mecánico del objeto.
Estas 'Imágenes Transformables' son, fuera de duda alguna, las que expresan la
mejor parte de la sensibilidad del artista" (1972, III, p. 449). En 1973
recibe el Premio Principal del Salón Arturo Michelena por su obra Transformable
I.
En 1974 participa en el Festival de la Peinture, de Cagnes-sur-Mer. Al año
siguiente participa en la exposición preinaugural del ala nueva del Museo de
Bellas Artes y en The Venezuelan Culture at the University of Nebraska,
Lincoln, Estados Unidos. Colabora con el arquitecto Carlos Celis Cepero y el
grupo CA-TEKTO en el proyecto artístico del Helicoide, y con una exposición
antológica Galería Marcon IV, Roma, 1976. Manuel de Pedro lo incluye en su
película Arte Constructivo en Venezuela 1945-1965, con guión de Bélgica
Rodríguez. Uno de los acontecimientos más resaltantes en la vida artística de
Carreño fue su gran exposición antológica en el Museo Español de Arte
Contemporáneo (Madrid, 1983), que incluyó 96 obras, montadas en el Museo de
Bellas Artes de Caracas un año después. En esa oportunidad en Madrid la crítica
especializada le calificó como "el más latinoamericano de los pintores
abstractos". En 1985 se radica en París por cinco meses e inicia una etapa
de síntesis abstracto-figurativa que durará hasta 1992, centrada en el tema de
los barcos.
En 1991, obtuvo el título de arquitecto en la Universidad Central
de Venezuela (UCV). Siguiendo la huella de los años cincuenta explora un
aspecto no desarrollado suficientemente de las organizaciones de verticales y
horizontales trabajadas como piezas o legos, sobre el mundo de la abstracción.
Su papel como pionero de la abstracción geométrica no ha sido suficientemente
subrayado por la crítica. Manuel Quintana Castillo precisó: "Omar Carreño
es el clásico de los abstractos venezolanos: él ha sido para el abstraccionismo
local lo que Juan Gris fue para el Cubismo en su momento". Por su parte
Roberto Guevara ha concluido que sus imágenes "no sólo son transformables,
sino que se convierten en el curioso ámbito de continuidad real-virtual, en
sucesos de un espacio indeterminado. A tal punto se implican y confunden los
planos reales y los resultados de reflejos y cambios internos. De una serie de
colores y formas a otra, la profundidad se manifiesta también como negación de
las dimensiones lógicas. Son imágenes remitentes, que pasan de un señalamiento
espacial a otro. Que se refieren entre sí negando, por así decirlo, la realidad
física de una realidad visual de las apariencias" (1981, p. 25). La
Fundación Galería de Arte Nacional (FGAN) posee una importante representación
de su obra, a través de nueve obras pertenecientes a varios períodos del
artista, entre ellas piezas tempranas como Tríptico A (1951, esmalte sobre
madera), y Composición Geométrica (1959, laca sobre madera).
Novedad, creatividad y neologismos
Existen varios criterios para identificar aquello que consideramos
novedoso. Algunos investigadores afirman que se trata de lo raro o poco
frecuente desde un punto de vista estadístico. Otros añaden que lo
novedoso es impredecible aun cuando tenga como origen algo existente o
conocido. Una visión más simplista diría que algo es novedoso cuando
surge por vez primera.
Este interés por la novedad viene dado porque parece
condición necesaria para que se pueda hablar de creatividad, lo cual no
siempre es así. La novedad sería un componente necesario de lo creativo
pero no sería su principal determinante. A ello debe agregarse que lo
creado también debe ser en cierta medida útil o tender a la solución de
un problema.
Tal vez aquí se encuentre la razón por la que en ciertos períodos del arte moderno se habla muchas veces de “problemas” que el artista solucionan de manera creativa. Sin embargo, en la mayoría de esas ocasiones la crítica atiende más a la originalidad o novedad de la solución que a la creatividad inherente en ella. Una solución —mucho más en arte— podría conocer antecedentes y ser creativa no por el hecho de partir de cero, sino de saber combinar oportunamente antecedentes y conocimientos ya conocidos. El problema que sobresale es que todavía en arte persisten nociones como genio, que permanecen arraigadas en una visión de la creación entendida como una suerte de influjo mágico-religioso que se posa sobre el artista y no como algo inherente a una producción de conocimiento que atañe al propio sujeto creador.
En esta última acepción la creatividad se propaga democráticamente porque se entiende que todos los individuos poseen aptitudes más o menos eficientes para producir soluciones a problemas determinados. Esta consideración tendría efectos, por ejemplo, en el sistema de enseñanza donde el estudiante ya no es visto como un receptor de una información que debe aprender pasivamente, sino que cobra parte activa en la generación y fluidez de saberes que a su vez pueden ser mejorables según la puesta en práctica de la idea y de nuevos criterios de eficiencia que surjan en ese proceso. Un proceso que, ya en un plano general, tiene la interesante peculiaridad que puede ser tan breve como la ejecución de una improvisación en el jazz o prolongada como el desarrollo de una teoría científica.
El arte moderno, especialmente en América Latina, pasó por un período de invenciones, donde incluso la realidad fue asumida como un territorio inédito en que las referencias del pasado ya no eran viables para entender el desenvolvimiento de áreas del conocimiento como el artístico. Algunos artistas incluso vieron cómo surgían nuevas formas de acceder a problemas del arte debido a esa nueva visión del espacio, de las relaciones del ser humano con elementos estéticos que hasta hace poco se ubicaban dentro del ámbito de un cuadro enmarcado en un museo y que ahora se diseminaban por la ciudad en nuevas experiencias de arte público, arquitectura y diseño urbano.
Las consecuencias de este contacto que tomaron los artistas con las nuevas demandas conceptuales y expresivas de la realidad se hicieron presente a través de formatos, soportes y técnicas que tal vez no eran originales en un sentido estricto desde el punto de vista de una cronología de la historia, pero que eran creativos no solo en la manera cómo se relacionaban con los lugares que ocuparon, sino además con los modos que siguieron para dar a conocer su trabajo.
Uno de esos modos fue el uso del neologismo con el cual titularon muchas de sus creaciones. Fue gracias a esas “palabras raras” que pudieron vehicular el componente novedoso y aún más creativo que sostenía sus obras. Un estudio de esas nuevos vocablos, que obviamente no trascendieron el campo artístico en el que vieron luz, dejaría ver el interés en combinar elementos preexistentes como manera de alcanzar nuevas soluciones a través de la síntesis de informaciones previas y propias del arte pero también de otras disciplinas como la música, la psicología, la física o la arquitectura.
![]() |
Omar Carreño. Posinega, 1957. Mercantil, Caracas |
Tal vez aquí se encuentre la razón por la que en ciertos períodos del arte moderno se habla muchas veces de “problemas” que el artista solucionan de manera creativa. Sin embargo, en la mayoría de esas ocasiones la crítica atiende más a la originalidad o novedad de la solución que a la creatividad inherente en ella. Una solución —mucho más en arte— podría conocer antecedentes y ser creativa no por el hecho de partir de cero, sino de saber combinar oportunamente antecedentes y conocimientos ya conocidos. El problema que sobresale es que todavía en arte persisten nociones como genio, que permanecen arraigadas en una visión de la creación entendida como una suerte de influjo mágico-religioso que se posa sobre el artista y no como algo inherente a una producción de conocimiento que atañe al propio sujeto creador.
En esta última acepción la creatividad se propaga democráticamente porque se entiende que todos los individuos poseen aptitudes más o menos eficientes para producir soluciones a problemas determinados. Esta consideración tendría efectos, por ejemplo, en el sistema de enseñanza donde el estudiante ya no es visto como un receptor de una información que debe aprender pasivamente, sino que cobra parte activa en la generación y fluidez de saberes que a su vez pueden ser mejorables según la puesta en práctica de la idea y de nuevos criterios de eficiencia que surjan en ese proceso. Un proceso que, ya en un plano general, tiene la interesante peculiaridad que puede ser tan breve como la ejecución de una improvisación en el jazz o prolongada como el desarrollo de una teoría científica.
El arte moderno, especialmente en América Latina, pasó por un período de invenciones, donde incluso la realidad fue asumida como un territorio inédito en que las referencias del pasado ya no eran viables para entender el desenvolvimiento de áreas del conocimiento como el artístico. Algunos artistas incluso vieron cómo surgían nuevas formas de acceder a problemas del arte debido a esa nueva visión del espacio, de las relaciones del ser humano con elementos estéticos que hasta hace poco se ubicaban dentro del ámbito de un cuadro enmarcado en un museo y que ahora se diseminaban por la ciudad en nuevas experiencias de arte público, arquitectura y diseño urbano.
Las consecuencias de este contacto que tomaron los artistas con las nuevas demandas conceptuales y expresivas de la realidad se hicieron presente a través de formatos, soportes y técnicas que tal vez no eran originales en un sentido estricto desde el punto de vista de una cronología de la historia, pero que eran creativos no solo en la manera cómo se relacionaban con los lugares que ocuparon, sino además con los modos que siguieron para dar a conocer su trabajo.
Uno de esos modos fue el uso del neologismo con el cual titularon muchas de sus creaciones. Fue gracias a esas “palabras raras” que pudieron vehicular el componente novedoso y aún más creativo que sostenía sus obras. Un estudio de esas nuevos vocablos, que obviamente no trascendieron el campo artístico en el que vieron luz, dejaría ver el interés en combinar elementos preexistentes como manera de alcanzar nuevas soluciones a través de la síntesis de informaciones previas y propias del arte pero también de otras disciplinas como la música, la psicología, la física o la arquitectura.


El hombre del sombrero, 1950. Colección particular

Tres tiempos, 1950. Colección particular
EXPOSICIONES INDIVIDUALES
1950: Taller Libre
de Arte, Caracas.
1952: Galería
Arnaud, París.
1953: Librería
Arnaud, París.
1954: Galería
L'Entracte, Lausana Galería Suzanne Michel, París.
1955: Antológica
Abstracta, 1950-1955, Sociedad Venezolana de Arquitectos, Caracas.
1956: Subcomisión
de Urbanismo, Maracaibo, Edo Zulia.
1957: Pinturas
Recientes, Museo de Bellas Artes de Caracas. Collages, Librería Cruz del Sur,
Caracas.
1961: Galería
L'Entracte, Lausana.
1964: Bajo la
Quilla, Galería G, Caracas.
1965: Bajo la
Quilla, Centro de Bellas Artes, Maracaibo, Edo. Zulia. El Nereida, Museo de
Bellas Artes, Caracas.
1966: Obras
Transformables, Galería Numero, Florencia. Obras Transformables, Galería Fiamma
Vigo, Roma.
1967: Obras
Transformables, 1966-1967, Sala de Exposiciones, Fundación Eugenio Mendoza,
Caracas.
1968: Obras
Recientes, Galería Caracas, Caracas. Obras Transformables, Galería Numero,
Venecia. Galería BANAP, Caracas.
1969: Estudio
Actual, Caracas. Museo de Macerata, Italia. Exposición Retrospectiva, Galería
Bellini, Caracas.
1971: Imágenes
Transformables 1969-1971, Estudio Actual, Caracas.
1973: Imágenes
Transformables y Espacios Reminentes, Museo de Arte Moderno Jesús Soto, Ciudad
Bolívar, Edo. Bolívar.
1974: Centro de
Bellas Artes, Maracaibo, Edo. Zulia. Retrospectiva 1950-1974, Museo de Bellas
Artes, Caracas.
1976: Galería
Marcon IV, Roma. Galería Gaudí, Maracaibo, Edo. Zulia. Sala del Consejo
Municipal, San Juan Bautista, Edo. Nueva Esparta.
1977: Galería
Numero, Venecia. Galería Fiamma Vigo, Roma.
1979: Luz y Color
en el Plano, Centro de Arte Euroamericano, Caracas. Luz, Color y Movimiento, El
Espacio, Galería Graphic/ CB2, Caracas. Instituto Zuliano de la Cultura,
Maracaibo, Edo. Zulia.
1980: Galería
L'Indicatore, Roma. Galería L'Sfinge, Formia, Italia. La Etapa Figurativa de
Omar Carreño, Museo Boggio, Consejo Municipal del Distrito Federal, Caracas.
1981: Pinturas
Recientes, Galería Durban, Caracas.
1983: Museo
Ayacucho, Cumaná, Edo. Sucre. Omar Carreño: Exposición Antológica 1950-1983,
Museo Español de Arte Contemporáneo, Madrid.
1984: Exposición
Antológica, 1950-1983, Museo de Bellas Artes, Caracas. Exposición Antológica,
1949-1981, Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez, Porlamar, Edo. Nueva
Esparta.
1985: Obra
Inédita, Galería Durban, Caracas. Obra Inédita, Galería Galpón, Porlamar, Edo.
Nueva Esparta.
1987: Si todos los
barcos del mundo, Galería Durban, Caracas.
1989: Todas las
Presencias, Galería Durban, Caracas. Del Tiempo y del Mar, Galería El mundo del
arte, Maracaibo, Edo. Zulia.
1991: Sala
Altarriba Art, Barcelona, España. Centro Cultural Altarriba, Vich, España.
1994: Vuelta sobre
los Pasos: Relieves , 1992-1994, Galería Durban, Caracas.
1996: Obras
Recientes: Relieves,1996 Fundación Cultural Arismendi, La Asunción, Edo. Nueva
Esparta.
1997: Relieves
Recientes, Galería Municipal de Arte Moderno, Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui.
Galería Graphic/ CB2, Caracas.
1998: Relieves,
Museo de Arte de Tovar, Edo. Mérida.
PREMIOS
1950: Premio para
Estudiantes de Artes Plásticas, XI Salón Oficial Anual de Arte Venezolano,
Museo de Bellas Artes, Caracas.
1957: Premio
Puebla de Bolívar, XVIII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Museo de
Bellas Artes, Caracas.
1958: Premio
Cuatricentenario, Salón del Ateneo de Valera, Edo. Trujillo.
1959: Premio
Energía Eléctrica de Venezuela, Salón D'Empaire, Maracaibo, Edo. Zulia.
1972: Premio
Nacional de Artes Plásticas, Caracas.
1973: Premio
Arturo Michelena, XXXI Salón de Artes Plásticas Arturo Michelena, Ateneo de
Valencia, Edo. Carabobo.

COLECCIONES
Ateneo de
Valencia, Edo. Carabobo.
Banco Central de
Venezuela, Caracas.
Consejo Nacional
de la Cultura, Caracas.
Fundación Galería
de Arte Nacional, Caracas.
Fundación Neumann,
Caracas, Distrito Federal.
Galería Municipal
de Arte Moderno de Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui.
Gobernación del Edo. Nueva Esparta, La
Asunción, Edo. Nueva Esparta.
Hotel El Conde,
Caracas, Distrito Federal.
Instituto Autónomo
Aeropuerto de Maiquetía, Distrito Federal.
Ministerio de
Educación, Caracas, Distrito Federal.
Museo Anzoátegui,
Barcelona, Edo. Anzoátegui.
Museo de Arte
Contemporáneo Francisco Narváez, Porlamar, Edo. Nueva Esparta.
Museo de Arte
Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, Caracas, Distrito Federal.
Museo de Arte
Moderno de Mérida, Edo. Mérida.
Museo de Arte
Moderno Jesús Soto, Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar.
Museo de Arte
Moderno, Sofía, Bulgaria.
Museo de Bellas
Artes, Caracas, Distrito Federal.
Museo de Macerata,
Italia.
Residencia
Presidencial La Casona, Caracas, Distrito Federal.
Universidad Central de Venezuela, Caracas,
Distrito Federal.
DOCUMENTOS AUDIOVISUALES CON REFERENCIA AL ARTISTA
El Arte Constructivo Venezolano, 1945-1965 Génesis y
Desarrollo. Parte I Serie Arte, Cuadernos Lagoven (Betacam / color / sonido /
español / 50 min.). Dirección: Manuel de Pedro, Producción: Cochano Films.
Caracas, 1986. Ubicación: División Audiovisual - PDVSA.
FUENTES
CINAP, FGAN, C 18
Boulton, Alfredo, Historia de la pintura en Venezuela, III, Caracas, Armitano, 1972 Guevara, Roberto, Ver todos los días, Caracas, Monte Ávila, 1981.
Quintana Castillo, Manuel, [Presentación], en Omar Carreño: obras transformables, 1966-1967 (cat.), Caracas, Sala de Exposiciones, Fundación Eugenio Mendoza, 1967
CMB-ENA
CRÉDITOS:
Textos: Esmeralda Niño Araque, Departamento de
Investigación, Fundación Galería de Arte Nacional.
Investigación de Fuentes y Selección de Imágenes: Luis
Rafael Bergolla
Caracas, 2000.
Ha fallecido el artista plástico Omar Carreño, quien destacó por sus obras abstraccionistas, fue precursor del arte cinético en Venezuela y fue fundador del expansionismo. El Premio Nacional de Artes Plásticas falleció a los 86 años en la mañana de este sábado 11 de mayo
Fuente: El Universal.com/arte-y-entretenimiento/cultura/
Ha fallecido el artista plástico Omar Carreño, quien destacó por sus obras abstraccionistas, fue precursor del arte cinético en Venezuela y fue fundador del expansionismo. El Premio Nacional de Artes Plásticas falleció a los 86 años en la mañana de este sábado 11 de mayo
Fuente: El Universal.com/arte-y-entretenimiento/cultura/
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminargracias
ResponderEliminarpero cual fue la propuesta artistica ??
ResponderEliminarBuenas tardes. NO se cómo pretenden que uno pueda leer los textos con letras tan pequeñas y casi transparentes ycon ese fondo tan distractor. Le recomiendo por favor, usar un fondo neutro, gris claro, por ejemplo. Saludos.
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