Victor Valera

 

Silencios Luminosos

Selección de Obras de Víctor Valera en la Galería de Arte Ascaso

Marzo 2016


Fotografía Gladys Calzadilla
Silencios Luminosos de Victor Varela, Fotografía Gladys Calzadilla

Fotografía Gladys Calzadilla
Desde el silencio presenta sus reflexiones grandilocuentes. Víctor Valera desarrolla un lenguaje personal que denota investigación y perseverancia en un despliegue de posibilidades de creación sumergidas en la abstracción y en el arte óptico. Se ausenta físicamente un cinco de marzo del 2013, consciente de su partida prepara esta muestra que indiscutiblemente lo hace presente y vigente.
Fotografía Gladys Calzadilla


Fotografía Gladys CalzadillaFotografía Gladys Calzadilla


Cada creación  respira colores intensos y formas que se complementan con lo virtual, lo que la extiende en el espacio real. Pinturas murales, collages tridimensionales y ensamblajes que describen con vehemencia el proceso creativo del artista. La geometría modular, vivida, lúdica y lírica se despliega con toda su gracia transfigurándose en sensaciones vibrantes. Esta muestra destaca las posibilidades que con materiales diversos describen su planteamiento, legado de su percepción visual.
 
     Silencios Luminosos de Victor Varela, Fotografía Gladys Calzadilla
El recorrido de la línea entre los planos de colores que se activan ante la mirada del espectador en las tres salas de la Galería de Arte Ascaso. Abren mundos de estructuras donde la diversidad de opciones compositivas, el movimiento, el uso atrevido del color en combinaciones asertivas e inesperadas, invitan al análisis y el disfrute constante. El espectador se involucra, y se estremece ante elementos que lo envuelven y descontextualizan en un reto constante.

Silencios Luminosos de Victor Varela, Fotografía Gladys Calzadilla
 
Hombre romántico, sensible y duro crítico consigo mismo, quien logra con dos honoris causa, el reconocimiento social a la labor constante y visionaria en las artes. Cada paso alcanzado demuestra su talento y capacidad de decisión. Su asertividad lo lleva de una niñez de restricciones pero llena de vivencias que describe como mágicas al mundo militar y es el político venezolano  Wolfgang Larrazábal quien le da la oportunidad de ampliar su formación en las artes visuales, desde 1950 dedica parte de su tiempo a la Marina y a su formación en la Escuela de Artes Plásticas en Caracas y luego en Maracaibo, su tierra natal, donde tiene la oportunidad de conocer y compartir sus procesos creativos con Jesús Soto quien fungía como director de la Escuela de Artes Julio Árraga. Soto le apoya con un préstamo para pagar su viaje a París, lugar en el que tuvo que trabajar para costear sus gastos, alcanzando una experiencia que enriquece definitivamente su propuesta plástica al hacerse presente en los talleres de arte Jean Dewasne y Víctor Vasarely así como en el de Fernand Léger.
 
Al regresar a Venezuela, por la disminución de capacidades físicas de su madre, lo hace en plena dictadura. Su visión lo impulsa a escoger el hierro como material escultórico y como tendencia elige el arte moderno, lo que lo catapulta como artista. En 1955 participa en el Proyecto de Integración de las Artes del arquitecto Carlos Raúl Villanueva de la Ciudad Universitaria de Caracas. De allí comienza a participar en exposiciones nacionales e internacionales, alcanzando innumerables premios y reconocimientos Premio Nacional de Escultura, Primer Premio de Escultura Salón D´Empaire, Primer Premio de Escultura, Premio I Salón de Arte Abstracto. De 1961 y 1962 data su primera exposición individual Pintura y Escultura en el Colegio de Ingenieros, participa en el I y II Salón Arturo Michelena de Valencia. Seis años después viaja a Estados Unidos invitado por ese gobierno para recorrer numerosos museos y talleres. En 1982 es presentada la obra Desplazamiento Perforado, que integraría el espacio exterior de la estación Parque del Este (hoy Miranda) del Metro de Caracas. Se trata de tres círculos instalados en monolitos de concreto que dialogan con el paisaje caraqueño. En los años más recientes su obra ha sido expuesta en varias ocasiones: Recorrido inverso al instinto (2005), Módulos y cuadrantes (2006), Entre líneas, módulos y cuadrados (2007-2008) y Punto y línea (2011). Entre 2002 y 2009 se le otorgó el título Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica Cecilio Acosta, Maracaibo, y el mismo título por la Universidad Central de Venezuela.
 
Ejemplo de tenacidad y talento desplegado durante sesenta años de labor ininterrumpida. Logra un nuevo reconocimiento con esta muestra, desde la reflexión sobre su obra y legado seleccionando aquello que en su trayectoria lo mantiene en el latido del corazón de las artes plásticas. Hasta siempre maestro Víctor Valera.
Gladys Calzadilla

 

Biografía

Nació en Maracaibo, estado Zulia, el 17 de febrero de 1927. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas hasta 1950, fecha en que empezó a asistir al Taller Libre de Arte. En 1950 regresó a Maracaibo para trabajar con Jesús Soto en la Escuela de Artes Plásticas que este último dirigía. Por esta época marchó a París, donde frecuentó el taller de arte abstracto de Vasarely y Dewasne y comenzó a experimentar en formas ópticas resueltas sobre un plano. De regreso en Caracas, en 1956, adoptó el hierro para su obra, convirtiéndose en uno de nuestros primeros escultores en emplear este material.

Efectuó por entonces varios murales para la Ciudad Universitaria de Caracas y sus primeras obras exentas fueron colocadas en la Urbanización 23 de Enero. En 1966 su obra formó parte del envío venezolano a la Bienal de Venecia y al año siguiente realizó una gira por Estados Unidos. En 1970 inició su labor docente en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas.

En 1958 obtuvo el Premio Nacional de Escultura en el XIX Salón Oficial, en Caracas. Sus exposiciones individuales más importantes se han celebrado en el Ateneo de Caracas, 1965; Sala Mendoza, 1966; Estudio Actual, 1969, 1974, 1975, 1980; Centro de Bellas Artes de Maracaibo, estado Zulia, 1973; GAN, 1982; Galería Durban, 1985. En Bogotá, Colombia, expuso en la Biblioteca Luis Ángel Arango, 1974. Se hizo acreedor también del primer premio del II Salón D'Empaire, Maracaibo, 1956; del primer premio del Salón Arturo Michelena, Valencia, 1972 y en 1982 ganó el primer premio de la I Bienal Nacional de Escultura, Francisco Narváez, Porlamar, estado Nueva Esparta.

Fuente BCV

“La cultura es continuidad”

Víctor Valera / Manuel Sardá

Víctor Valera / Manuel Sardá
Sobre el maestro Víctor Valera. Nacido en Maracaibo el 18 de febrero de 1927, su tránsito por el mundo artístico venezolano fue prolífico con una obra que conquistó espacios públicos y privados, nacionales e internacionales


Francisco Calvo Serraller, en un artículo publicado en 2011 para El País, hizo una declaración contundente, un llamado de atención a la cultura española: “¿Cómo es posible –me pregunto–, al margen del capítulo ferial [ARCO], que nuestro país [España] ignore la huella que ha dejado, a lo largo del siglo XX, el arte latinoamericano en la vanguardia española de antes y después de la Guerra Civil?”. Proclamación honrosa en su interés por enaltecer nombres protagónicos de la feraz corriente geométrica, destacando personalidades venezolanas como Alejandro Otero, Carlos Cruz-Diez y Jesús Soto. En esta discusión me permito agregar al maestro Víctor Valera como artista representativo del arte óptico en Venezuela y quien, con su trayectoria, demostró algo que promulgó: concebir la cultura como continuidad.
El 5 de marzo de 2013 el mundo de la plástica venezolana perdió al gran maestro Víctor Valera y, a más de un mes de su partida, en estas líneas recordamos su vida y obra.
Nacido en Maracaibo el 18 de febrero de 1927, su tránsito por el mundo artístico venezolano fue prolífico con una obra que conquistó espacios públicos y privados, nacionales e internacionales. Exploró con amplitud distintas materialidades haciendo del hierro su material cómplice en la creación de magníficas esculturas que desafiarían las relaciones entre espacios, volúmenes y percepción visual. Su genio creador se movió entre la escultura y la pintura para interrogar las jugadas de la percepción y otorgarle lirismo a la geometrización. Los colores hablan e invitan a hacer ejercicios de contraste, mientras la sorpresa surge para apoderarse de sus composiciones bicromáticas o policromáticas. Las formas emplazan a quien las mira, bien por tratarse de líneas rectas o sinuosas o por ser figuras geométricas simples, todas determinadas por la movilización que le da la percepción, por la serialidad y por la sonoridad; un universo visual y estético que encuentra su cauce gracias a la participación activa del espectador. Lenguaje esencial del arte óptico, de allí que su lirismo nunca se agotó.
De personalidad irreverente, Víctor Valera en varias ocasiones se describió como un ser depresivo, pero nunca temió ser fiel a sus pensamientos y, por ello, fue quizás su crítico más tenaz: “El hecho de haber sido profesor de arte puro, hombre de teatro, diletante, gigante, monstruo, de nada me servía para mi creación plástica, más bien me quedaba vacío (…) ahora no enseño porque no quiero. Mi taller, mi casa, mis esculturas me ocupan todo el tiempo. Ni siquiera el amor me tienta…ya no tengo sed de él. Además soy neurótico, romántico y muy infantil, quien me va a aguantar”.
Su biografía inicial se inscribe en el mundo militar. Aunque desde niño solía pintar y dibujar constantemente, a los 15 años y, tras vivir en condiciones de extrema pobreza, decidió alistarse en la Infantería de Marina. Simplemente vio el camión de la recluta y se subió. A pesar de que registró varios ascensos y distinciones, le tomó la palabra a Wolfgang Larrazábal cuando este le aconsejó que ampliara su formación en Artes Plásticas. Así fue como, a partir de 1950, dedicó varios años a la Marina y, simultáneamente, a su formación artística en las Escuelas de Artes Plásticas, en Caracas, y luego en la de Maracaibo. En esta ciudad contó con la formación académica y laboral de Jesús Soto, quien fungía como director de la Escuela de Artes Julio Árraga. Soto además fue pieza fundamental en la historia subsiguiente de Valera: lo apoyó con un préstamo para pagar el pasaje de ida a estudiar en París, y así cubrir los gastos que la beca otorgada no costeaba. En Francia, Víctor Valera no contó con una vida holgada pues debió trabajar de todo lo posible y así conseguir dinero para apenas vivir; sin embargo, siempre recordó a París como una experiencia que enriqueció y definió su propuesta plástica. Es sabida su activa presencia en los talleres de arte Jean Dewasne y Víctor Vasarely así como en el de Fernand Léger.
Su vuelta a Venezuela la sella con declaraciones como esta: “regresé a un país desolado, sin proposiciones, enrumbado en la dictadura. Vi lo que había en escultura, me pareció desolador. Estaba desolado y todo me reforzaba ese sentimiento. Me dispuse a trabajar dentro del arte moderno. Y escogí el hierro”. Sin duda, también significó el inicio de una época crucial y de despegue para la obra de Valera. De 1955 data la participación que tuvo en el Proyecto de Integración de las Artes del arquitecto Carlos Raúl Villanueva de la Ciudad Universitaria, una de las huellas más prominentes, valiosas y patrimoniales del paso artístico que tuvo Valera por Caracas.
Consecuentemente se escriben cinco décadas de participación activa en exposiciones de arte nacionales e internacionales, individuales y colectivas, así como innumerables premios y distinciones: sus obras participan en el I Salón de Arte Abstracto en Caracas, Salón Nacional de Escultura efectuado en el Museo de Bellas Artes de Caracas, Salón D´Empaire en Maracaibo, entre otros, y recibe varias distinciones: Premio Nacional de Escultura, Primer Premio de Escultura Salón D´Empaire, Primer Premio de Escultura, Premio I Salón de Arte Abstracto. De 1961 y 1962 data su primera exposición individual Pintura y Escultura en el Colegio de Ingenieros, participa en el I y II Salón Arturo Michelena de Valencia. Seis años después viaja a Estados Unidos invitado por ese gobierno para recorrer numerosos museos y talleres. En 1982 es presentada la obra Desplazamiento Perforado, que integraría el espacio exterior de la estación Parque del Este (hoy Miranda) del Metro de Caracas. Se trata de tres círculos instalados en monolitos de concreto que dialogan con el paisaje caraqueño. En los años más recientes su obra ha sido expuesta en varias ocasiones: Recorrido inverso al instinto (2005), Módulos y cuadrantes (2006), Entre líneas, módulos y cuadrados (2007-2008) y Punto y línea (2011). Entre 2002 y 2009 se le otorgó el título Doctor Honoris Causa por la Universidad Católica Cecilio Acosta, Maracaibo, y el mismo título por la Universidad Central de Venezuela.
Más de seis décadas de actividad plástica por supuesto transcienden los linderos de la cultura plástica venezolana. Una obra que se renueva y se aviva a través de las dinámicas existentes entre el color, la línea, la forma y los materiales. Víctor Valera, sin duda, es un personaje especial entre aquellos que han llevado en alto el nombre de Venezuela, en su caso dentro de las posibilidades creativas que le dio la abstracción geométrica.
@grisarvelaez

Muere Víctor Valera

Artista plástico y artífice de varios murales de gran envergadura en la Universidad Central de Venezuela y obras ubicadas en el 23 de Enero, el pintor zuliano falleció a la edad de 86 años.





A la edad de 86 años de edad Víctor Valera, artista zuliano, falleció este martes 05/03/2013 a consecuencia de varias dolencias, confirmaron fuentes de la Galería de Arte Ascaso.
Nacido en Maracaibo el 17 de febrero de 1927. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas de Caracas. Después de trabajar con Jesús Soto por un tiempo productivo se trasladó a Paris, donde frecuentó el taller de arte abstracto de Vasarely y Dewasne y comenzó a experimentar en formas ópticas resueltas sobre un plano.
Al regresar a Caracas experimentó con el hierro, material que se convertiría en  su sello artístico. Actualmente mucho de los murales que integran la Ciudad Universitaria de Caracas son producto de Víctor Valera
Este artista plástico tuvo importantes exposiciones no solo a nivel nacional sino a nivel internacional como en: Colombia, Brasil, Estados Unidos, Italia (Bienal de Venecia), España, Bélgica, China.
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Entre algunos de los reconocimientos que posee este artista ha sido: en 1958 recibió el Premio Nacional de Escultura, en 2002 el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Católica Cecilio Acosta (Maracaibo) y en 2009 el de la Universidad Central de Venezuela.
Fuente Tal Cual Digital





















Víctor Valera. Foto Ricardo Mariño




Víctor Valera. 
Ziporah. 
Galería de Arte Nacional.








Murales Universidad Central de Venezuela


Rampa Facultad de Humanidades Universidad Central de Venezuela

(1955-56]


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UCV 2015 Mural de Victor Valera 1956



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Dice el Maestro Victor Varela en la última exposición en la Galería de Arte Ascaso hecha en vida:
Cuando hablo de la forma yo entiendo la tensión de un volumen integrado o proyectado en el espacio o la ruptura del mismo por la concepción de la totalidad.
Atrapar el espacio es hacerlo sentir como un volumen, hacerlo adherente: Es fijarnos a nosotros  mismos dentro del tiempo.
El arte del siglo XX son cosas inmensas llenas de silencio donde las formas y el vacío constituyen su existencia.
Por consiguiente, el espacio y el color son el único pretexto de su mundo, donde la luz y la sombra
son su ley de movimiento.
Crear es un acto puramente sensorial. Se necesita construir.
Construir para el artista del siglo XX es una actividad neurotizante.
El arte deviene una realidad paralizadora donde el movimiento es pura fijación,
porque su única validez es el tiempo. Su esencia.
En otras palabras: si atrapamos el espacio concebimos el tiempo.




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