Juan Calzadilla





[Venezuela] Creación como hecho integral: Juan Calzadilla en el MAC


“Soy un artista integral, y hacia allá apunta el artista del futuro, quien no va a realizar una distinción entre los lenguajes y que va a moverse entre cualquier campo de la creación”.

Juan Calzadilla



Su devenir profesional es profuso, así  reza en el texto “Participó en la creación de “El Techo de la Ballena”, movimiento que removió las bases de comprensión de la creación, integrando el arte y la literatura.  Es ejecutante de una obra que contiene la solidez y gestualidad del dibujo. Unido a ello, la expresión y presencia del cuerpo en una especie de alfabetos y relatos que cubren con fuerza la superficie del lienzo, revelando un impecable dominio del oficio y la expresión a través del medio plástico. Son poesías corporales, escrituras-dibujo, palabras pintadas, cuerpos caligráficos, narraciones del gesto. No hay separación entre plástica y escritura. Con su labor ha favorecido la incorporación de las vanguardias artísticas del siglo XX en el panorama nacional, con una militancia en la creación que es rebelde, contestataria, apegada a un intachable compromiso con los gestos revolucionarios y libertarios. Ha sido reconocido con el Premio Nacional de Artes Plásticas, 1997; representante por Venezuela en la Bienal de Sao Paulo, 2004 y Poeta Homenajeado en el Festival Internacional de Poesía, 2009, en Caracas".

"Su obra plástica es escritura, imagen, alfabeto, cuerpo, palabra, gesto y caligrafía. Multiplica el movimiento en el espacio con una agilidad contundente, pero no para deleitarse al ritmo de la línea, sino para activar una aguda reflexión cargada de ironía. La Colección del Museo de Arte Contemporáneo posee un buen conjunto de dibujos de Juan Calzadilla. Entre ellos destaca Sin título, de 1998, una pieza que en sus manos se convierte en expresión, allí la imagen es palabra y letra que transmuta: papel y tinta adquieren vida propia donde se deja leer un complejo y enriquecedor texto de formas humanas. Acá destaca el movimiento, la tensión, los espacios llenos y vacíos, el entrelazarse, el gesto automático libre que reúne la historia múltiple de nuestras vidas.  El crítico de arte Willy Aranguren señala con certeza que “la escritura en Calzadilla, se convierte   en elemento significativo, en elemento sígnico, que no deja de ser sabroso para el disfrute y que tampoco deja de ser reflexivo, desde el autor y también desde el espectador. Tan es así que Calzadilla llega a comparársele con los artistas legendarios de las culturas orientales, como forma o método, sólo que su orientación no deviene en ejercicio, sino siempre en “pensar” desde los procesos originados por la mano y por la mente”.


Un poeta plástico


La Trayectoria atistica y poética de Juan Calzadilla (1931), es amplia y de una reconocida trayectoria. El aún tardío Premio Nacional de Literatura en su nombre, no ha influido en una de los pensamientos más lúcidos de la literatura venezolana de vanguardia; que en las últimas décadas a desarrollado una obra crítica plástico-literaria, que le ha valido por su parte el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1996 y, de un destacado reconocimiento internacional como poeta. Investigador y critico de arte, y sobre todo, poeta hasta la terquedad, Juan Calzadilla a conjugado instintivamente su oficio de escritor con la del artista plástico, siguiendo los pasos provenientes de las vanguardias latinoamericanas y europeas. Una designación nada envidiable como “artista integral”; como el mismo se define, o poeta visual, como tradicionalmente se le conoce, Juan Calzadilla es, sin más ni más, un artista completo: un poeta plástico.
A sus 72 años, Juan Calzadilla opaca por completo el verdadero perfil del hombre urbano contemporáneo. Su presencia iluminada, es casi mística. Timidez y humildad resaltan en él como burbujas recién nacidas del alma. Transparente como la lluvia, delgado como el mimbre, de una alargada y sencilla contextura color sepia como el pasto. Cabellos, cejas y bigotes blanquecinos y grises como el casabe. Silencioso y profundo como una cueva. De voz rústica y hermética, pero sensiblemente armónica como un soneto. De mirada infantil; Juan es como un niño que parece un anciano y, a la vez, un anciano que parece un niño. La imagen juvenil de un artista que no parece un artista, un poeta que no parece un poeta, un hombre que no parece un hombre. Como toda perfección surrealista, Juan sencillamente no existe. Es una voz totalmente pura, sensible, invisible: “Soy invisible. Lo que ustedes están viendo es mi voz”...

La transgresión de la poesía

El dibujo como escritura poética, ha sido una de las constantes en la obra plástica de Juan Calzadilla. No en vano, podríamos hablar también, de una escritura que busca su transmutación en el dibujo, optando por el grafismo. El sentido ético y poético de la obra Calzadillana, es un diálogo permanente que se da a través de la naturaleza humana y sensible del hombre. Una experiencia sentida, alejada de los poderes propios de la razón.
De gran versatilidad creativa, Calzadilla ha desarrollado una dibujística experimental (o una poesía experimental), que constituye el núcleo de su creación más reciente. Con gran transparencia y coherencia, con un sentido enteramente lúdico, humorístico, sarcástico e irónico, se funde su obra con la crítica social, fiel a la tradición dadaísta y surreal.
Sus dibujos crean visualmente gestos verbales. “Formas escritas a mano”, son textos sin palabras. Libros sin portadas ni contraportadas. Poemas sin contenido. Estos dibujos pasan a ser asociaciones de trazos, líneas, sombras, cuerpos compactos en miniatura. A la vez, estos trazos, sombras y líneas, se transfiguran en signos que van más allá de la escritura, de las letras, de las palabras, de la grafía: formas humanas y signos caligráficos que armonizan, conviven entre sí. Son cuerpos figurativos, vagos personajes, imágenes minimalistas que conforman una comunidad de seres imperceptibles. Una comunidad que busca su organización en figuras y desfiguras que flotan en un ambiente sustentado por el verbo. Formas que crecen y disminuyen, se expanden y contraen, gestualizan el espacio corpóreo, y se transforman en una pulsión caligráfica que nos revelan la transformación de un dibujo, en algo que está más allá del dibujo. Elsa Flores afirma: “Varios de los dibujos de Juan Calzadilla se instalan en este mítico y común nacimiento del ser y la palabra”. Su poesía y su arte, han abierto las puertas para que una palabra pueda ser dos cosas al mismo tiempo. El mismo Juan dice al respecto: “Para algunos artistas plásticos, como en mi caso, la obra dibujística que realizan está estrechamente asociada a la escritura. De cierto modo se dibuja de manera muy parecida a cómo se escribe a mano. Al punto de que pienso en el dibujo como si se tratara de una escritura visual, compuesta por imágenes significantes y en la cual, plásticamente hablando, signo y sentido son lo mismo”1. ¿Quién puede discutir tal afirmación?. ¿Quién puede desvincular de la obra plástica de Juan Calzadilla, su soporte y sentido esencialmente poético? Sus dibujos están asociados a la escritura manual y a la caligrafía. Y sus poemas están vinculados al dibujo. Creo que nadie. Ni el mismo: “Dibujo porque me parece que reproduzco el arte de escribir”...


Juan Calzadilla Sin título, de la serie: De la letra al signo (antes Sin título, de la serie: De la lectura al signo). 1971

Juan Calzadilla
Sin título, de la serie: De la letra al signo (antes Sin título, de la serie: De la lectura al signo). 1971
Tinta china sobre papel (tres piezas)
21 x 27 cm
Colección FMN-GAN

Juan Calzadilla Instantes de una escritura. 1994

Juan Calzadilla
Instantes de una escritura. 1994
Tinta china sobre papel (tres piezas)
21 x 27 cm
Colección FMN-MAM

Juan Calzadilla Alfabeto. 1989
Juan Calzadilla
Alfabeto. 1989
Tinta china y pluma sobre papel
31,7 x 21, 5 cm
Colección FMN-MAM


Poema visual de Juan Calzadilla. 


Poema visual de Juan Calzadilla.





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