Omar Carreño




 

Porlamar, Estado. Nueva Esparta 
07 de febrero de 1927  al 11 de mayo de 2013

 

En julio de 1950, Omar Carreño (Porlamar, Venezuela, 1927-Caracas, 2013) parte desde La Guaira en lo que será su primer viaje a París. Dos años antes había comenzado sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas. Este año de 1948 es de singular importancia para Occidente debido a los sucesos que tienen lugar en el ámbito de lo político, lo cultural y lo específicamente artístico.

Es posible citar dos eventos que por su respectivo carácter general y particular pueden testimoniar los giros que se suscitaban en ese tiempo. El inicio formal de la reconstrucción de Europa luego de la Segunda Guerra Mundial y la firma en París del primer manifiesto del Salón des Réalités Nouvelles resultan útiles para tener una clara conciencia de lo social como un espacio que se pensaba imprescindible para la restauración y creación de nuevas realidades.

Es probable que el Salón des Réalités Nouvelles, que a través de la abstracción y de novedosas técnicas de producción artística propugnaba romper con el orden de las apariencias exteriores, no tuviera en su momento una gran repercusión en el contexto venezolano; y que el Plan Marshall no dejara de ser contemplado como un suceso que difícilmente afectaría el ámbito inmediato de nuestras circunstancias nacionales. Sin embargo, otro tipo de cambios también dieron cuenta de distintas realidades que luchaban por surgir en el país en 1948.

En febrero, Rómulo Gallegos asume la presidencia de la república en las primeras elecciones con participación universal de electores que cívicamente hacían su apuesta por el fin del militarismo. Como celebración es promovido el Festival de Danza y Canciones Populares de Venezuela, organizado por Juan Liscano junto con Abel Vallmitjana.

En ese mismo contexto, en el Museo de Bellas Artes se presenta una significativa exhibición de pintura moderna con muestras de la contemporaneidad artística panamericana. Estos dos hechos ya anuncian la naturaleza bifronte, entre lo local y lo universal, que marcará el rumbo de nuestro acontecer cultural durante el fin de los cuarenta y toda la década del cincuenta. En efecto, para este año, Mateo Manaure, desde París, hace declaraciones en la prensa en las que se proclama pintor abstracto y en contra de la pintura “nacional”. En este sentido, destaca la exposición de José Mimó Mena y el grupo argentino Concreto-Invención en el Taller Libre de Arte (también instituido este año), que constituye la primera de arte abstracto entre nosotros.
Esta incompleta lista de sucesos que afectan los días en que Omar Carreño llega a la Escuela de Artes Plásticas de Caracas, ofrece una rápida visión del estimulante ambiente en que se iniciaban los jóvenes estudiantes, y que dos años más tarde, en el caso particular de nuestro artista, lo conduciría ya desde Caracas a explorar el lenguaje de abstracción. Las transformaciones que ocurrían en el mundo, tanto en lo social como lo cultural y científico, proponían una respuesta, y así, en mirada retrospectiva, Carreño llegó a afirmar:
Empezando los años cincuenta renace el acercamiento hacia la física y la ciencia en general. […] No se trata de hacer un arte ‘científico’ sino de tomar todo lo que la ciencia y la tecnología actuales puedan proporcionarle a esa fuente de conocimiento mucho más compleja como es el arte para ayudarlo en su desarrollo […].
Esa visión compleja, aunque tal vez incipiente, era general en muchos de estos artistas, y en el contexto local hubo de contrastar, por ejemplo, con la exhibición de principios de 1950 en el Museo de Bellas Artes de Caracas, titulada “De Manet a nuestros días”. Se pudiera comentar esta muestra como un intento por establecer un puente con la contemporaneidad a partir del impresionismo, una elipsis temporal que de seguro molestó a los jóvenes venezolanos residentes en París, muchos de ellos ya constituidos como Los Disidentes.
La exposición, así como el resto de la institucionalidad artística nacional, fue el destino de los ataques de la revista del grupo que se editó en marzo. Simultáneamente, parte del alumnado de la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas desata un conflicto contra su director, protestando la calidad y contenidos de la enseñanza. Omar Carreño formaba parte de ese colectivo que un mes más tarde decide retirarse de la Escuela. A las pocas semanas, sus obras se reunían en el Ateneo de Caracas bajo el incitante título de “Exposición de los alumnos que abandonaron la Escuela de Artes Plásticas”.
En esta época Carreño se encuentra muy cercano al imaginario precolombino que cobraba auge y que permitía a él y a varios de sus contemporáneos elaborar un arte de vanguardia arraigado en la interpretación plástica de los valores propios del continente latinoamericano. Un comentario de Oswaldo Vigas resulta explicativo al respecto:
Artista en plena evolución, de quien puede esperarse todo... dotado de una gran sensibilidad, y un amplio sentido de la composición y la armonía, trata de incorporar en algunas de sus últimas obras un antiguo elemento de inspiración a la plástica nacional: la figura precolombina que a través de sus cuadros (sin caer en el mal entendido criollismo indigenista), cobra un nuevo sentido; más universal, y por ello, más cónsono con los nuevos conceptos artísticos.

Justamente, en octubre, en el segundo número de la revista Taller (órgano difusor del Taller Libre de Arte), que se dejaba influir por los testimonios primigenios de nuestra cultura, se reproduce un cuadro del artista que en medio de ciertos rasgos antropomórficos deja ver el propósito abstracto de su pintura. El hombre del sombrero es un ejemplo de los extremos referenciales de la figura, cuando su autor ya se halla en la búsqueda de la autonomía expresiva de la línea, el plano y el color. Esa preocupación se aprecia claramente resuelta en el óleo Tres tiempos realizado en París. Allí, la ausencia del antecedente figurativo permite una organización independiente que favorece la idea de una estructura armónica y al mismo tiempo dinámica, en el sentido del grácil desplazamiento de la línea sugerido por su reiteración en el plano.
La asunción total de la abstracción en Carreño ocurre luego de su viaje a París, a mediados de 1950, cuando ya Los Disidentes se encuentran padeciendo su propia crisis interna. Se incorpora a las actividades del grupo y su nombre aparece en el último numero de la revista homónima. Si bien su filiación a Los Disidentes pudiera comentarse desde el punto de vista de sus comunes deseos de ruptura con el estado del arte en Venezuela, es posible verla también en el espíritu integrador que sostenía la revista, donde además participaban escritores, filósofos, arquitectos y músicos, entre otros; cónclave multidisciplinario que habría de ser afín a los sentimientos del artista y que explorará en los colectivos que él mismo organizará en los años por venir.
26 de julio de 2012


AHORA
Omar Carreño
(Porlamar, 1927-Caracas, 2013)
Estable n˚ 2, 1957
Hierro
244 x 86,4 x 87,4 cm
Museo de Arte Moderno Jesús Soto, Ciudad Bolívar
Foto: Rodrigo Benavides





Omar Carreño. La pintura en el espacio


En Omar Carreño (Porlamar, Venezuela, 1927-Caracas, 2013) se compendia un capítulo de nuestra historia reciente que ofrece una perspectiva poco frecuente al estudio del arte abstracto latinoamericano de los últimos sesenta años. Desde muy temprano, su posición como creador se forjó en el deseo de ubicar la obra en una corriente de pensamiento que trascendiera lo plenamente plástico, y que sin negarlo se mostrara atenta a los cambios que demarcaban los avances de la ciencia y su impacto en la filosofía y los modos de organización del ser humano en sociedad.




Omar Carreño. Vista del edificio de la Facultad de Odontología, UCV, Caracas, 1957
Fotografía: Rodrigo Benavides
Ideas de esta índole llamaban la atención de aquel joven artista en los años que inauguraban la década del cincuenta, y esa interiorización del conocimiento fue guiando su opción por la abstracción geométrica. De esta manera, un arte que desde su apariencia era calificado como alejado de las circunstancias de la realidad, en Carreño se convertía en punta de lanza de una investigación que lo llevaba, por una parte, a colocar en un mismo nivel de efervescencia creativa al artista y al destinatario de su obra, y por la otra, a convocar disciplinas diversas, como la arquitectura, la física o la ingeniería, para que acompañaran esta labor.
Tal reajuste, que suponía la comparecencia de un espectador activo así como la apertura del arte hacia otras esferas del conocimiento, significó un replanteamiento de la pintura que la condujo a modificar sus aspectos más esenciales a fin de testimoniar el advenimiento de una era marcada por la necesidad de inscribir el aporte del artista más allá de los muros del museo. Este esfuerzo por abrirse a otros ámbitos del espacio tuvo en 1957 dos ejemplos culminantes en la trayectoria de Carreño, como fueron las policromías y el mural para el edificio de la Facultad de Odontología de la Universidad Central de Venezuela, y una escultura monumental móvil, pionera en el país (hoy desaparecida), para una unidad vecinal en Pariata, estado Vargas, de la cual una nueva versión se yergue ya en los espacios públicos de Caracas.
Desde estos dos hitos, que fueron a su vez encargos del arquitecto Carlos Raúl Villanueva, se orienta la selección de obras para esta exposición. A partir de ellas se quiere resaltar las indagaciones artísticas de Omar Carreño en torno a la pintura y su concreción en el espacio como objeto tridimensional. Desde este conjunto se propone también una aproximación a la manera de Carreño de entender la abstracción geométrica, la cual, amén de la autonomía significativa de sus composiciones, se vuelve por igual lugar para el encuentro y la concordia, para el conocimiento del ser humano y el desarrollo de su espíritu. Ese habría sido el cometido inicial de su obra y es el que por fortuna fundamenta aún sus realizaciones más recientes.
(Texto de presentación de la exposición "Omar Carreño. La pintura en el espacio", en el Centro de Arte La Estancia, Caracas, febrero 2010).

Fuente Ernesto Guevara




Omar Carreño. Veleros

Omar Carreño. Chibli, 1988

Omar Carreño realiza entre 1985 y 1992 una serie de pinturas con el velero como tema. Allí propone un tipo de apertura comunicacional con el espectador que se fundamenta en el aplazamiento del discurso abstracto para asumir la representación bastante sintetizada de elementos de la iconografía marina: un barco y su velamen, el cielo y el océano.

Basado en esa sencilla clave perceptual, el artista reitera su propuesta de exploración plástica del color y del equilibrio compositivo no previsible, la cual venía desarrollando desde la abstracción geométrica y ahora se ve enriquecida con una mayor presencia de la línea curva, la evidencia del trazo del pincel, la insistencia en el diseño y un clima sensibilizado por valores lumínicos y sabias armonías cromáticas.

El artista ya había incursionado en el motivo de los barcos desde su época de estudiante, y su período informalista tuvo también un vínculo muy vivo con la idea del mar. En un sentido conceptual, la referencialidad del barco le permite a Carreño elaborar un comentario sobre dos aspectos que lo conmueven: por una parte, la falta de integración entre los seres humanos, evidente en el aspecto desolado de estas naves que son como símbolos de una urgente necesidad de fomentar sentimientos de solidaridad. Esto lleva al otro componente espiritual de estas obras que es la búsqueda de una conciencia ecológica acerca de las potencialidades del mar como reserva de vida y energía, en el cual la humanidad podrá conseguir muchas respuestas a las incertidumbres de su futuro.
4 de mayo de 2013
Fuente: Ernesto Guevara  

"Su grandeza en cuanto a la Ciudad Universitaria es: haber dado a los estudiantes venezolanos un marco orgánico a su altura de universitarios. Y lo ha dado en forma ejemplar. Por eso, gracias a Villanueva la arquitectura venezolana puede codearse honrosamente con las mejores del mundo.

El mejor "testimonio" de la grandeza de Villanueva es la misma Ciudad Universitaria, la cual merece ser respetada conservándola".
Caracas,11 de abril, 2000.



Pintor y escultor. Hijo del orfebre Daniel Carreño y de Antonia María Rodríguez. 

Entre 1948 y 1950 estudió en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas de Caracas. En este período su obra tiene como referencia la pintura precolombina y la figuración geométrica. 

En 1950, ya en París, formó parte del grupo "Los Disidentes" y colaboró en las actividades del Taller Libre de Arte de Caracas. Carreño se adhirió a las tendencias abstraccionistas de la época. Tempranamente comienza a realizar sus primeros relieves transformables por el espectador mediante un sistema de bisagras; Pierre Descargues los llamó Polípticos y Carreño los presentó en la Galería Arnaud en 1952, año y medio antes que Agam presentara obras con propuestas parecidas en la Galería Craven, en 1953. Uno de estos polípticos fue reproducido en el catálogo del VI Salón des Realités Nouvelles (París, 1951). Realiza estudios de grabado en la Escuela Superior de Bellas Artes y en la Escuela del Louvre. 

En 1952 participó en la Primera muestra internacional de arte abstracto, en la Galería Cuatro Muros de Caracas. Ese mismo año expuso junto a Edgar Negret en la colectiva Grupo Divergencias: 13 pintores, 4 escultores (Galería du Babylone, París). Al año siguiente publica "Idées de l'artiste" (Cimaise, 4-5, París, julio 1953), texto que será llamado premanifiesto en el artículo del Diablo Cojuelo (Antonio Muiño) titulado "El Expansionismo, último 'ismo' inventado en París por Omar Carreño, pintor abstracto" (El Nacional, 31 de diciembre, 1953). 

En 1953 realiza esculturas-poemas y sus primeros Ojos de Buey (tableaux-objets), algunos de ellos transformables. Como único latinoamericano participa en la exposición La síntesis de las artes, en el IX Congreso del CIAM, organizado por Le Corbusier, en Aix-en-Provence. En1955 regresa a Venezuela y realiza las primeras esculturas en metal y pintura con laca. Ese mismo año concluye una escultura abstracta en hierro y cobre para el hall de entrada del Hotel El Conde, en Caracas. Director Artístico de la revista Integral de Caracas (1956-1958), ha colaborado igualmente en las revistas Cimaise de París; Nuestro Tiempo de Buenos Aires; Cruz del Sur de Caracas y Arte y Sociedad de Roma. 

En 1956 convoca las primeras reuniones para la formación del Movimiento Expansionista, las cuales prosperan al año siguiente, y escribe "Limite y expansión del espacio" (Integral, 4, Caracas, junio 1956). En el Salón Oficial Anual de Arte Venezolano de 1957, recibe el Premio Puebla de Bolívar, por su escultura en hierro Estable N.° 1, primera escultura abstracta premiada en Venezuela. Ese mismo año ejecuta una escultura móvil de hierro de diez metros de alto, para la Plaza Municipal de Pariata; las aspas de la estructura giraban impulsadas por el viento. Realiza la Policromía de la Facultad de Odontología en la Ciudad Universitaria de Caracas, por encargo del arquitecto Carlos Raúl Villanueva dentro de su proyecto "Síntesis de las Artes Mayores". En 1958 fue nombrado Comisario por Venezuela y jurado del Gran Premio en la Bienal Internacional de Venecia. Escribe "Arte y técnica de expresión", texto fundamental para comprender su obra (El Nacional, 28 de enero de 1960). 

Entre 1960 hasta 1963 se radica en París, recibe clases de René Huyghe en La Sorbona y de Pierre Francastel en la Escuela del Louvre (Historia del Arte y Museología). A partir de este momento aborda el Informalismo Abstracto, etapa en la que tendrá reminiscencias de fondos marinos y que concluirá a finales de 1965. En 1962 participa con obras informalistas en la Exposición Latinoamericana del Museo de Arte Moderno de París, obras que adquieren el escritor Romain Gary y la actriz Jean Seberg. En 1965 viaja a Roma, concluyendo su etapa informal con la llamada serie de las Tintas Únicas, e inicia sus estudios de conservación y restauración de bienes culturales en el Centro Internacional para la Conservación y Restauración de Bienes Culturales (ICCROM) de la UNESCO. 

En 1966 regresa a la abstracción geométrica y realiza transformables con cubos. En esa oportunidad Luigi Paolo Finizio en el catálogo de la muestra afirmaba: "Si consideramos las fechas en las cuales estas obras fueron realizadas, no podemos dejar de reconocer a Carreño el haberse anticipado plenamente a ciertas corrientes sobre la interacción del SIGNO". Publica en francés el Primer Manifiesto Expansionista, al inaugurarse en la Galería Fiamma Vigo (Roma, 1966) una exposición individual. A finales de 1966, regresa a Venezuela, ingresando al cuerpo docente de la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas (1967-1979). Comienza a promover sus ideas del expansionismo en conferencias y exposiciones. 

En 1967 tuvo lugar la Primera Exposición Expansionista en el Museo de Bellas Artes de Caracas y publica en el catálogo-afiche una versión abreviada del Primer Manifiesto Expansionista entre cuyos puntos estaban la ruptura total con la pintura de dimensiones reales, creación de obras no figurativas transformables, intervención activa del espectador en la transformación de la obra y el empleo de nuevos materiales. Carreño mismo trabaja en obras transformables por cubos, reflejos sobre metal, proyecciones virtuales transformables por varios espectadores y termina incorporando elementos tecnológicos como luz artificial y micromotores. Su Segundo Manifiesto Expansionista, aparece en el catálogo-afiche de la segunda exposición del Grupo Expansionista (Luz y Transformación, 1967) en el Ateneo de Caracas. En esa misma época se inicia su serie de Cajas Luminosas Transformables, una de las cuales expone en el Salón Oficial Anual de Arte Venezolano en 1968 (actualmente en la colección FGAN). Publica el Tercer Manifiesto Expansionista en francés con motivo de su exposición en la Galería Número (Venecia) visitada por Frank Popper, quien incluye el nombre de Carreño en la segunda edición de su libro L'art cinétique (París, Gauthier-Villars, 1970). Una de sus cajas luminosas entra en la colección del Museo de Macerata, Italia. Realiza in situ las obras destinadas a su participación en el Pabellón de Venezuela de la XXXVI Bienal Internacional de Venecia (1972); la obra de la sala principal fue un mural de luces transformables y envolventes de 23 metros de largo. Ese año recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas. Alfredo Boulton al referirse a su trabajo expresó: 

"Su obra [...] tomó un nuevo rumbo y entró de pleno en una etapa cinética en que se valió de nuevos y exóticos instrumentos a la manera de utensilios plásticos. Se le vio emplear entonces extraños mecanismos eléctricos, materiales de refracción lumínica, tiras de hojas transparentes, luz de neón como elemento de color; accesorios éstos que no había manejado con anterioridad. El propósito del artista consistía en dar movilidad a un juego cromático, accionando en forma de movimiento constante y transformable, que cambiara el cuerpo de la composición y el diseño de las formas, para llegar a realizar una imagen mutable, en constante giro, que alterase, variara y se modificara, construyendo nuevas situaciones y nuevas tonalidades, a medida que la gestión cinética iba en curso, impulsada por el giro mecánico del objeto. Estas 'Imágenes Transformables' son, fuera de duda alguna, las que expresan la mejor parte de la sensibilidad del artista" (1972, III, p. 449). En 1973 recibe el Premio Principal del Salón Arturo Michelena por su obra Transformable I. 

En 1974 participa en el Festival de la Peinture, de Cagnes-sur-Mer. Al año siguiente participa en la exposición preinaugural del ala nueva del Museo de Bellas Artes y en The Venezuelan Culture at the University of Nebraska, Lincoln, Estados Unidos. Colabora con el arquitecto Carlos Celis Cepero y el grupo CA-TEKTO en el proyecto artístico del Helicoide, y con una exposición antológica Galería Marcon IV, Roma, 1976. Manuel de Pedro lo incluye en su película Arte Constructivo en Venezuela 1945-1965, con guión de Bélgica Rodríguez. Uno de los acontecimientos más resaltantes en la vida artística de Carreño fue su gran exposición antológica en el Museo Español de Arte Contemporáneo (Madrid, 1983), que incluyó 96 obras, montadas en el Museo de Bellas Artes de Caracas un año después. En esa oportunidad en Madrid la crítica especializada le calificó como "el más latinoamericano de los pintores abstractos". En 1985 se radica en París por cinco meses e inicia una etapa de síntesis abstracto-figurativa que durará hasta 1992, centrada en el tema de los barcos. 

En 1991, obtuvo el título de arquitecto en la Universidad Central de Venezuela (UCV). Siguiendo la huella de los años cincuenta explora un aspecto no desarrollado suficientemente de las organizaciones de verticales y horizontales trabajadas como piezas o legos, sobre el mundo de la abstracción. Su papel como pionero de la abstracción geométrica no ha sido suficientemente subrayado por la crítica. Manuel Quintana Castillo precisó: "Omar Carreño es el clásico de los abstractos venezolanos: él ha sido para el abstraccionismo local lo que Juan Gris fue para el Cubismo en su momento". Por su parte Roberto Guevara ha concluido que sus imágenes "no sólo son transformables, sino que se convierten en el curioso ámbito de continuidad real-virtual, en sucesos de un espacio indeterminado. A tal punto se implican y confunden los planos reales y los resultados de reflejos y cambios internos. De una serie de colores y formas a otra, la profundidad se manifiesta también como negación de las dimensiones lógicas. Son imágenes remitentes, que pasan de un señalamiento espacial a otro. Que se refieren entre sí negando, por así decirlo, la realidad física de una realidad visual de las apariencias" (1981, p. 25). La Fundación Galería de Arte Nacional (FGAN) posee una importante representación de su obra, a través de nueve obras pertenecientes a varios períodos del artista, entre ellas piezas tempranas como Tríptico A (1951, esmalte sobre madera), y Composición Geométrica (1959, laca sobre madera).


Novedad, creatividad y neologismos
Existen varios criterios para identificar aquello que consideramos novedoso. Algunos investigadores afirman que se trata de lo raro o poco frecuente desde un punto de vista estadístico. Otros añaden que lo novedoso es impredecible aun cuando tenga como origen algo existente o conocido. Una visión más simplista diría que algo es novedoso cuando surge por vez primera.
Omar Carreño. Posinega, 1957. Mercantil, Caracas
Este interés por la novedad viene dado porque parece condición necesaria para que se pueda hablar de creatividad, lo cual no siempre es así. La novedad sería un componente necesario de lo creativo pero no sería su principal determinante. A ello debe agregarse que lo creado también debe ser en cierta medida útil o tender a la solución de un problema.
Tal vez aquí se encuentre la razón por la que en ciertos períodos del arte moderno se habla muchas veces de “problemas” que el artista solucionan de manera creativa. Sin embargo, en la mayoría de esas ocasiones la crítica atiende más a la originalidad o novedad de la solución que a la creatividad inherente en ella. Una solución —mucho más en arte— podría conocer antecedentes y ser creativa no por el hecho de partir de cero, sino de saber combinar oportunamente antecedentes y conocimientos ya conocidos. El problema que sobresale es que todavía en arte persisten nociones como genio, que permanecen arraigadas en una visión de la creación entendida como una suerte de influjo mágico-religioso que se posa sobre el artista y no como algo inherente a una producción de conocimiento que atañe al propio sujeto creador.
En esta última acepción la creatividad se propaga democráticamente porque se entiende que todos los individuos poseen aptitudes más o menos eficientes para producir  soluciones a problemas determinados. Esta consideración tendría efectos, por ejemplo, en el sistema de enseñanza donde el estudiante ya no es visto como un receptor de una información que debe aprender pasivamente, sino que cobra parte activa en la generación y fluidez de saberes que  a su vez pueden ser mejorables según la puesta en práctica de la idea y de nuevos criterios de eficiencia que surjan en ese proceso. Un proceso que, ya en un plano general, tiene la interesante peculiaridad que puede ser tan breve como la ejecución de una improvisación en el jazz o prolongada como el desarrollo de una teoría científica.
El arte moderno, especialmente en América Latina, pasó por un período de invenciones, donde incluso la realidad fue asumida como un territorio inédito en que las referencias del pasado ya no eran viables para entender el desenvolvimiento de áreas del conocimiento como el artístico. Algunos artistas incluso vieron cómo surgían nuevas formas de acceder a problemas del arte debido a esa nueva visión del espacio, de las relaciones del ser humano con elementos estéticos que hasta hace poco se ubicaban dentro del ámbito de un cuadro enmarcado en un museo y que ahora se diseminaban por la ciudad en nuevas experiencias de arte público, arquitectura y diseño urbano.
Las consecuencias de este contacto que tomaron los artistas con las nuevas demandas conceptuales y expresivas de la realidad se hicieron presente a través de formatos, soportes y técnicas que tal vez no eran originales en un sentido estricto desde el punto de vista de una cronología de la historia, pero que eran creativos no solo en la manera cómo se relacionaban con los lugares que ocuparon, sino además con los modos que siguieron para dar a conocer su trabajo.
Uno de esos modos fue el uso del neologismo con el cual titularon muchas de sus creaciones. Fue gracias a esas “palabras raras” que pudieron vehicular el componente novedoso y aún más creativo que sostenía sus obras. Un estudio de esas nuevos vocablos, que obviamente no trascendieron el campo artístico en el que vieron luz, dejaría ver el interés en combinar elementos preexistentes como manera de alcanzar nuevas soluciones a través de la síntesis de informaciones previas y propias del arte pero también de otras disciplinas como la música, la psicología, la física o la arquitectura.
22 de octubre de 2012


 

 
El hombre del sombrero, 1950. Colección particular


Tres tiempos, 1950. Colección particular



EXPOSICIONES INDIVIDUALES



    1950: Taller Libre de Arte, Caracas.
    1952: Galería Arnaud, París.
    1953: Librería Arnaud, París.
    1954: Galería L'Entracte, Lausana Galería Suzanne Michel, París.
    1955: Antológica Abstracta, 1950-1955, Sociedad Venezolana de Arquitectos, Caracas.
    1956: Subcomisión de Urbanismo, Maracaibo, Edo Zulia.
    1957: Pinturas Recientes, Museo de Bellas Artes de Caracas. Collages, Librería Cruz del Sur, Caracas.
    1961: Galería L'Entracte, Lausana.
    1964: Bajo la Quilla, Galería G, Caracas.
    1965: Bajo la Quilla, Centro de Bellas Artes, Maracaibo, Edo. Zulia. El Nereida, Museo de Bellas Artes, Caracas.
    1966: Obras Transformables, Galería Numero, Florencia. Obras Transformables, Galería Fiamma Vigo, Roma.
    1967: Obras Transformables, 1966-1967, Sala de Exposiciones, Fundación Eugenio Mendoza, Caracas.
    1968: Obras Recientes, Galería Caracas, Caracas. Obras Transformables, Galería Numero, Venecia. Galería BANAP, Caracas.
    1969: Estudio Actual, Caracas. Museo de Macerata, Italia. Exposición Retrospectiva, Galería Bellini, Caracas.
    1971: Imágenes Transformables 1969-1971, Estudio Actual, Caracas.
    1973: Imágenes Transformables y Espacios Reminentes, Museo de Arte Moderno Jesús Soto, Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar.
    1974: Centro de Bellas Artes, Maracaibo, Edo. Zulia. Retrospectiva 1950-1974, Museo de Bellas Artes, Caracas.
    1976: Galería Marcon IV, Roma. Galería Gaudí, Maracaibo, Edo. Zulia. Sala del Consejo Municipal, San Juan Bautista, Edo. Nueva Esparta.
    1977: Galería Numero, Venecia. Galería Fiamma Vigo, Roma.
    1979: Luz y Color en el Plano, Centro de Arte Euroamericano, Caracas. Luz, Color y Movimiento, El Espacio, Galería Graphic/ CB2, Caracas. Instituto Zuliano de la Cultura, Maracaibo, Edo. Zulia.
    1980: Galería L'Indicatore, Roma. Galería L'Sfinge, Formia, Italia. La Etapa Figurativa de Omar Carreño, Museo Boggio, Consejo Municipal del Distrito Federal, Caracas.
    1981: Pinturas Recientes, Galería Durban, Caracas.
    1983: Museo Ayacucho, Cumaná, Edo. Sucre. Omar Carreño: Exposición Antológica 1950-1983, Museo Español de Arte Contemporáneo, Madrid.
    1984: Exposición Antológica, 1950-1983, Museo de Bellas Artes, Caracas. Exposición Antológica, 1949-1981, Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez, Porlamar, Edo. Nueva Esparta.
    1985: Obra Inédita, Galería Durban, Caracas. Obra Inédita, Galería Galpón, Porlamar, Edo. Nueva Esparta.
    1987: Si todos los barcos del mundo, Galería Durban, Caracas.
    1989: Todas las Presencias, Galería Durban, Caracas. Del Tiempo y del Mar, Galería El mundo del arte, Maracaibo, Edo. Zulia.
    1991: Sala Altarriba Art, Barcelona, España. Centro Cultural Altarriba, Vich, España.
    1994: Vuelta sobre los Pasos: Relieves , 1992-1994, Galería Durban, Caracas.
    1996: Obras Recientes: Relieves,1996 Fundación Cultural Arismendi, La Asunción, Edo. Nueva Esparta.
    1997: Relieves Recientes, Galería Municipal de Arte Moderno, Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui. Galería Graphic/ CB2, Caracas.
    1998: Relieves, Museo de Arte de Tovar, Edo. Mérida.


PREMIOS

    1950: Premio para Estudiantes de Artes Plásticas, XI Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Museo de Bellas Artes, Caracas.

    1957: Premio Puebla de Bolívar, XVIII Salón Oficial Anual de Arte Venezolano, Museo de Bellas Artes, Caracas.
    1958: Premio Cuatricentenario, Salón del Ateneo de Valera, Edo. Trujillo.
    1959: Premio Energía Eléctrica de Venezuela, Salón D'Empaire, Maracaibo, Edo. Zulia.
    1972: Premio Nacional de Artes Plásticas, Caracas.
    1973: Premio Arturo Michelena, XXXI Salón de Artes Plásticas Arturo Michelena, Ateneo de Valencia, Edo. Carabobo.








COLECCIONES


    Ateneo de Valencia, Edo. Carabobo.

    Banco Central de Venezuela, Caracas.

    Consejo Nacional de la Cultura, Caracas.

    Fundación Galería de Arte Nacional, Caracas.

    Fundación Neumann, Caracas, Distrito Federal.

    Galería Municipal de Arte Moderno de Puerto La Cruz, Edo. Anzoátegui.

    Gobernación del Edo. Nueva Esparta, La Asunción, Edo. Nueva Esparta.

    Hotel El Conde, Caracas, Distrito Federal.

    Instituto Autónomo Aeropuerto de Maiquetía, Distrito Federal.

    Ministerio de Educación, Caracas, Distrito Federal.

    Museo Anzoátegui, Barcelona, Edo. Anzoátegui.

    Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez, Porlamar, Edo. Nueva Esparta.

    Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber, Caracas, Distrito Federal.

    Museo de Arte Moderno de Mérida, Edo. Mérida.

    Museo de Arte Moderno Jesús Soto, Ciudad Bolívar, Edo. Bolívar.

    Museo de Arte Moderno, Sofía, Bulgaria.

    Museo de Bellas Artes, Caracas, Distrito Federal.

    Museo de Macerata, Italia.

    Residencia Presidencial La Casona, Caracas, Distrito Federal.

    Universidad Central de Venezuela, Caracas, Distrito Federal.


DOCUMENTOS AUDIOVISUALES CON REFERENCIA AL ARTISTA

El Arte Constructivo Venezolano, 1945-1965 Génesis y Desarrollo. Parte I Serie Arte, Cuadernos Lagoven (Betacam / color / sonido / español / 50 min.). Dirección: Manuel de Pedro, Producción: Cochano Films. Caracas, 1986. Ubicación: División Audiovisual - PDVSA.


FUENTES

CINAP, FGAN, C 18
Boulton, Alfredo, Historia de la pintura en Venezuela, III, Caracas, Armitano, 1972 Guevara, Roberto, Ver todos los días, Caracas, Monte Ávila, 1981.
Quintana Castillo, Manuel, [Presentación], en Omar Carreño: obras transformables, 1966-1967 (cat.), Caracas, Sala de Exposiciones, Fundación Eugenio Mendoza, 1967
CMB-ENA



CRÉDITOS:

Textos: Esmeralda Niño Araque, Departamento de Investigación, Fundación Galería de Arte Nacional.


Investigación de Fuentes y Selección de Imágenes: Luis Rafael Bergolla


Caracas, 2000.


Ha fallecido el artista plástico Omar Carreño, quien destacó por sus obras abstraccionistas, fue precursor del arte cinético en Venezuela y fue fundador del expansionismo. El Premio Nacional de Artes Plásticas falleció a los 86 años en la mañana de este sábado 11 de mayo  
Fuente: El Universal.com/arte-y-entretenimiento/cultura/


 

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